El invierno climatológico 2018-2019 tuvo un carácter térmico cálido en la mayoría de los observatorios de la provincia y fue muy seco. En la bahía de Cádiz fue el más seco desde 2011 y el segundo más seco de la serie histórica de los observatorios principales de la comarca. En el aeropuerto de Jerez, el trimestre diciembre-febrero fue el cuarto más seco de la serie (1946-2019). En Tarifa y Grazalema terminó con déficit pluviométrico, aunque menos acusado que en otros puntos de la provincia.
Temperatura del aire
El invierno climatológico comenzó con temperaturas por encima de los valores normales, después de un trimestre otoñal predominantemente cálido. Diciembre tuvo un carácter térmico cálido o muy cálido en casi toda la provincia, con unas temperaturas máximas más altas de lo normal (sobre todo durante la primera quincena) y unas mínimas similares o ligeramente inferiores a los valores normales. Este comportamiento térmico es característico de situaciones anticiclónicas de estancamiento, con cielos despejados y vientos débiles. La segunda semana de enero fue la mas fría del trimestre en muchas estaciones, con un episodio frío en el que se registraron algunas de las mínimas absolutas del invierno, por ejemplo en Rota o en el aeropuerto de Jerez. En las estaciones de Cádiz, San Fernando, Vejer de la Frontera, Tarifa y Grazalema, la mínima absoluta se alcanzó durante el breve episodio frío que ocurrió en la primera semana de febrero, concretamente el día 4. En la Tabla 1 se recogen las temperaturas medias y también las máximas y mínimas absolutas del período completo en varias estaciones meteorológicas pertenecientes a la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Los valores de Grazalema corresponden a la estación termopluviométrica que controla el colaborador Pedro Posada.
El invierno climatológico fue cálido en el observatorio de Cádiz, con una temperatura media de 14,0 ºC, valor que se sitúa 0,5 ºC por encima de la normal y 1,2 ºC sobre la temperatura media del invierno anterior. El de 2015-2016 se mantiene como el más cálido de la serie de este observatorio (15,0 ºC). La media de las temperaturas máximas (17,3 ºC) quedó 0,7 ºC por encima del valor normal y la media de las mínimas (10,7 ºC) superó en 0,4 ºC a la normal. Diciembre tuvo un carácter térmico cálido, con una anomalía de +0,9 ºC respecto al valor normal del período de referencia 1981-2010. Le siguió febrero, que también tuvo un carácter cálido (anomalía térmica de +0,6 ºC). Enero fue el mes más frío del trimestre y tuvo un carácter normal (anomalía térmica de +0,1 ºC).
En la Figura 1 se puede distinguir el episodio cálido de la primera quincena de diciembre, cuando se registró la temperatura máxima absoluta del trimestre en el observatorio gaditano. También se observa un marcado episodio frío a mediados de enero, con un descenso apreciable sobre todo en las temperaturas mínimas. Fueron días típicamente anticiclónicos, con vientos bastante flojos del primer cuadrante, cielos despejados, una mayor insolación y un rápido enfriamiento nocturno del suelo. El más frío del invierno climatológico fue el 11 de enero, aunque la mínima absoluta se alcanzó el 4 de febrero, durante el segundo episodio frío destacado del trimestre. Este ocurrió tras el paso del frente frío asociado a la borrasca Helena, cuando se impuso el anticiclón atlántico. El mes de febrero finalizó con temperaturas máximas en torno a 2-3 ºC por encima de los valores normales y con mínimas cercanas o ligeramente inferiores al promedio climático 1981-2010.
El trimestre diciembre-febrero fue térmicamente normal en el observatorio del aeropuerto de Jerez, con una anomalía de -0,2 ºC respecto al promedio del período de referencia 1981-2010. La media de las temperaturas máxima (18,9 ºC) fue 1,9 ºC superior al valor normal y la media de las mínimas (4,0 ºC) quedó 2,3 ºC por debajo de la normal. Por lo tanto, la oscilación o amplitud térmica diaria (14,9 ºC) fue 4,2 ºC superior a la normal en este enclave del interior de la provincia. Esta notable amplitud está relacionada con el predominio de las situaciones anticiclónicas, que favorecieron una mayor insolación durante el día, un rápido enfriamiento nocturno del suelo y una escasa ventilación. La mayor diferencia entre la temperatura máxima y mínima diaria se observó el 26 de febrero (23,4 ºC). En los observatorios de la costa también se registraron amplitudes térmicas diurnas más elevadas de lo normal, aunque menores que en el campiña y otras zonas del interior, debido al efecto termorregulador del mar. Diciembre fue ligeramente cálido en el aeródromo jerezano, con una anomalía térmica de +0,2 ºC. Fue el mes más suave del invierno, seguido por febrero, que tuvo un carácter térmico normal. Enero resultó ser el más frío del trimestre, con una temperatura media que quedó 0,6 ºC por debajo del valor normal mensual. En este observatorio se contabilizaron 10 días de helada, uno menos que el año anterior y claramente por encima del promedio climático del período 1981-2010 (3,9 días).
Precipitaciones y otros meteoros
El trimestre invernal fue muy seco en algunas zonas de la provincia y extremadamente seco en varios observatorios de la red principal de AEMET. En general, se ha tratado del invierno más seco de los últimos siete años y se encuentra entre los tres más secos de los últimos 60 años, junto con los trimestres invernales de 2011-2012 y 1980-1981. Las situaciones de bloqueo anticiclónico fueron predominantes, interrumpidas brevemente por el acercamiento de algunas borrascas con sus frentes asociados. La persistencia de estas situaciones anticiclónicas se puede comprobar en el resultado del reanálisis que se presenta en las figuras 2 y 3. Se observan marcadas anomalías positivas de la presión atmosférica a nivel del mar y de la altura geopotencial de 500 hPa sobre el noroeste peninsular, extendiéndose hacia buena parte de oeste de Europa y del noroeste de África. La presión fue más baja de lo normal sobre el Mediterráneo oriental y al oeste de las islas Azores.
El invierno climatológico también tuvo un carácter extremadamente seco en el observatorio del aeropuerto de Jerez. La precipitación acumulada fue un 80 % inferior al valor normal. En este lugar también se ha tratado del trimestre invernal más seco de los últimos siete años. En la Figura 4 se puede comprobar que fue el cuarto más seco de la serie histórica, por detrás de los trimestres invernales de 1980-1981, 1956-1957 y 2011-2012. Las lluvias más abundantes se produjeron en enero, que tuvo un carácter pluviométrico seco. Diciembre y febrero fueron muy secos. Durante el período analizado se anotaron 19 días de precipitación apreciable, valor inferior al normal del período 1981-2010 (28 días).
El trimestre invernal fue muy seco en algunas zonas de la provincia y extremadamente seco en varios observatorios de la red principal de AEMET. En general, se ha tratado del invierno más seco de los últimos siete años y se encuentra entre los tres más secos de los últimos 60 años, junto con los trimestres invernales de 2011-2012 y 1980-1981. Las situaciones de bloqueo anticiclónico fueron predominantes, interrumpidas brevemente por el acercamiento de algunas borrascas con sus frentes asociados. La persistencia de estas situaciones anticiclónicas se puede comprobar en el resultado del reanálisis que se presenta en las figuras 2 y 3. Se observan marcadas anomalías positivas de la presión atmosférica a nivel del mar y de la altura geopotencial de 500 hPa sobre el noroeste peninsular, extendiéndose hacia buena parte de oeste de Europa y del noroeste de África. La presión fue más baja de lo normal sobre el Mediterráneo oriental y al oeste de las islas Azores.
El invierno climatológico también tuvo un carácter extremadamente seco en el observatorio del aeropuerto de Jerez. La precipitación acumulada fue un 80 % inferior al valor normal. En este lugar también se ha tratado del trimestre invernal más seco de los últimos siete años. En la Figura 4 se puede comprobar que fue el cuarto más seco de la serie histórica, por detrás de los trimestres invernales de 1980-1981, 1956-1957 y 2011-2012. Las lluvias más abundantes se produjeron en enero, que tuvo un carácter pluviométrico seco. Diciembre y febrero fueron muy secos. Durante el período analizado se anotaron 19 días de precipitación apreciable, valor inferior al normal del período 1981-2010 (28 días).
Pedro Posada nos confirmó que el total acumulado en la estación manual de Grazalema fue de 395,4 mm, valor que es un 45 % inferior a la mediana del período de referencia 1981-2010. En la estación automática de AEMET, situada en la entrada de la población, a mayor altitud, la cifra final ascendió a 402 mm. El invierno climatológico tuvo un carácter seco en la localidad grazalemeña y fue el más seco de los últimos siete años. Considerando la serie completa, desde 1912, se clasifica en la decimotercera posición entre los más secos. En total se contabilizaron 13 días de precipitación apreciable, valor que queda bastante por debajo de la media del período de referencia 1981-2010 (30 días).
Grazalema, automática (AEMET): 402 mm
El Bosque, San José (AEMET): 108 mm
Los Barrios (Infometeolosbarrios): 89 mm
Castellar de la Frontera, Embalse de Guadarranque (SAIH, Red Hidrosur): 79 mm
Alcalá de los Gazules, Embalse de Barbate (SAIH, Red Hidrosur): 78 mm
Olvera, Cooperativa (AEMET): 72 mm
Arcos de la Frontera, Embalse de Arcos (SAIH, Red Hidrosur): 72 mm
Villamartín, agroclimática (IFAPA): 67 mm
Jimena de la Frontera, agroclimática (IFAPA): 65 mm
Chipiona (IFAPA): 64 mm
San José del Valle, pantano del Guadalcacín (AEMET): 62 mm
Barbate, depuradora (AEMET): 61 mm
Medina Sidonia, El Hundido (AEMET): 60 mm
Jerez de la Frontera, El Portal (SAIH, Red Hidrosur): 59 mm
Jerez de la Frontera, La Barca de la Florida (SAIH, Red Hidrosur): 59 mm
Sanlúcar de Barrameda, agroclimática (IFAPA): 52 mm
San Roque, Sotogrande (AEMET): 48 mm
Bornos, Embalse de Bornos (SAIH, Red Hidrosur): 45 mm
Jerez de la Frontera, Cjo. de la Basurta (IFAPA): 43 mm
Chiclana de la Frontera (Meteochiclana.es): 42 mm
El Puerto de Santa María (@elpuertometeo): 41 mm
Conil de la Frontera, agroclimática (IFAPA): 35 mm
Vigilancia de la sequía meteorológica
En este punto recordamos que el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI, siglas en inglés) es una buena herramienta para la vigilancia de los distintos tipos de sequía, ya que permite cuantificar el déficit de precipitación en diferentes escalas temporales y comparar entre zonas climáticas distintas. Por ejemplo, el SPI de 1 a 6 meses puede interesar para el ámbito agrícola, ya que un déficit pluviométrico en esta escala de tiempo afecta fundamentalmente a la humedad del suelo y, por tanto, al desarrollo los cultivos (sequía de tipo agrícola). Los caudales de los ríos y los niveles de las aguas subterráneas y de los embalses suelen responder a la escasez de lluvia en escalas temporales mayores, de modo que el análisis del índice SPI de 1 a 3 años puede ser muy útil para detectar sequías de tipo hidrológico.
En la Figura 5a se puede observar que el último trimestre presenta un marcado déficit pluviométrico en la mayor parte del centro y sur de la Península, especialmente en el sureste y en el entorno de Málaga. En nuestro ámbito se puede hablar de un período invernal "severamente seco" o "muy seco", que puede estar influyendo negativamente en los niveles de humedad del suelo. Sin embargo, en la Figura 5b se aprecia que el índice adopta valores ligeramente positivos para la escala temporal de un año, reflejando que no existe una situación de sequía de larga duración que pueda afectar a los cauces fluviales principales o a los embalses. Esto se confirma si se analiza también el mapa de SPI calculado para los últimos dos años (no se muestra). De hecho, gracias a la lluviosa primavera y al húmedo trimestre otoñal de 2018, la cantidad de agua embalsada en la provincia representa el 66 % de la capacidad total provincial, según los datos de la red Hidrosur, con unos niveles superiores a los del año pasado por estas fechas.
El viento en la bahía de Cádiz
En la Figura 6 se representan las rosas mensuales de frecuencia (%) y velocidad media del viento (km/h) en una estación meteorológica automática ubicada en Camposoto, San Fernando, al sur de la bahía de Cádiz. Se puede comprobar la escasa frecuencia con la que soplaron los ábregos, los vientos procedentes del suroeste que se asocian a los temporales atlánticos. En diciembre y enero el viento fue generalmente flojo, predominando la componente norte y, en menor medida, el levante. En enero aumentó la frecuencia de los vientos de poniente, probablemente debido a la llegada de algunos frentes durante ese mes, que fue el más húmedo del invierno. Febrero fue más ventoso y se impusieron claramente los vientos del este y sureste. En el observatorio de Cádiz, la racha máxima fue de 67 km/h (ESE) y se registró el 30 de diciembre. En la vecina San Fernando, en la estación automática que la AEMET tiene instalada junto al Real Observatorio de la Armada, la racha más fuerte fue de 69,1 km/h (OSO) y ocurrió el 1 de febrero, con el paso del frente frío asociado a la borrasca Helena.
El Bosque, San José (AEMET): 108 mm
Los Barrios (Infometeolosbarrios): 89 mm
Castellar de la Frontera, Embalse de Guadarranque (SAIH, Red Hidrosur): 79 mm
Alcalá de los Gazules, Embalse de Barbate (SAIH, Red Hidrosur): 78 mm
Olvera, Cooperativa (AEMET): 72 mm
Arcos de la Frontera, Embalse de Arcos (SAIH, Red Hidrosur): 72 mm
Villamartín, agroclimática (IFAPA): 67 mm
Jimena de la Frontera, agroclimática (IFAPA): 65 mm
Chipiona (IFAPA): 64 mm
San José del Valle, pantano del Guadalcacín (AEMET): 62 mm
Barbate, depuradora (AEMET): 61 mm
Medina Sidonia, El Hundido (AEMET): 60 mm
Jerez de la Frontera, El Portal (SAIH, Red Hidrosur): 59 mm
Jerez de la Frontera, La Barca de la Florida (SAIH, Red Hidrosur): 59 mm
Sanlúcar de Barrameda, agroclimática (IFAPA): 52 mm
San Roque, Sotogrande (AEMET): 48 mm
Bornos, Embalse de Bornos (SAIH, Red Hidrosur): 45 mm
Jerez de la Frontera, Cjo. de la Basurta (IFAPA): 43 mm
Chiclana de la Frontera (Meteochiclana.es): 42 mm
El Puerto de Santa María (@elpuertometeo): 41 mm
Conil de la Frontera, agroclimática (IFAPA): 35 mm
Vigilancia de la sequía meteorológica
En este punto recordamos que el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI, siglas en inglés) es una buena herramienta para la vigilancia de los distintos tipos de sequía, ya que permite cuantificar el déficit de precipitación en diferentes escalas temporales y comparar entre zonas climáticas distintas. Por ejemplo, el SPI de 1 a 6 meses puede interesar para el ámbito agrícola, ya que un déficit pluviométrico en esta escala de tiempo afecta fundamentalmente a la humedad del suelo y, por tanto, al desarrollo los cultivos (sequía de tipo agrícola). Los caudales de los ríos y los niveles de las aguas subterráneas y de los embalses suelen responder a la escasez de lluvia en escalas temporales mayores, de modo que el análisis del índice SPI de 1 a 3 años puede ser muy útil para detectar sequías de tipo hidrológico.
En la Figura 5a se puede observar que el último trimestre presenta un marcado déficit pluviométrico en la mayor parte del centro y sur de la Península, especialmente en el sureste y en el entorno de Málaga. En nuestro ámbito se puede hablar de un período invernal "severamente seco" o "muy seco", que puede estar influyendo negativamente en los niveles de humedad del suelo. Sin embargo, en la Figura 5b se aprecia que el índice adopta valores ligeramente positivos para la escala temporal de un año, reflejando que no existe una situación de sequía de larga duración que pueda afectar a los cauces fluviales principales o a los embalses. Esto se confirma si se analiza también el mapa de SPI calculado para los últimos dos años (no se muestra). De hecho, gracias a la lluviosa primavera y al húmedo trimestre otoñal de 2018, la cantidad de agua embalsada en la provincia representa el 66 % de la capacidad total provincial, según los datos de la red Hidrosur, con unos niveles superiores a los del año pasado por estas fechas.
Figura 5. Mapa del SPI elaborado en febrero para (a) los tres últimos meses y (b) el último año. Fuente: AEMET. |
En la Figura 6 se representan las rosas mensuales de frecuencia (%) y velocidad media del viento (km/h) en una estación meteorológica automática ubicada en Camposoto, San Fernando, al sur de la bahía de Cádiz. Se puede comprobar la escasa frecuencia con la que soplaron los ábregos, los vientos procedentes del suroeste que se asocian a los temporales atlánticos. En diciembre y enero el viento fue generalmente flojo, predominando la componente norte y, en menor medida, el levante. En enero aumentó la frecuencia de los vientos de poniente, probablemente debido a la llegada de algunos frentes durante ese mes, que fue el más húmedo del invierno. Febrero fue más ventoso y se impusieron claramente los vientos del este y sureste. En el observatorio de Cádiz, la racha máxima fue de 67 km/h (ESE) y se registró el 30 de diciembre. En la vecina San Fernando, en la estación automática que la AEMET tiene instalada junto al Real Observatorio de la Armada, la racha más fuerte fue de 69,1 km/h (OSO) y ocurrió el 1 de febrero, con el paso del frente frío asociado a la borrasca Helena.
Agradecimientos a Pedro Posada, Daniel Montes Cumbreras (@meteopuerto), J.A. Amado (meteochiclana.es), Enrique Carrazoni y Pablo Soto (@weatherpablo) por la información facilitada.
[Los resúmenes climáticos de este blog no tienen carácter oficial y están basados en datos que AEMET pone a disposición de los usuarios de forma libre y gratuita. Para obtener información climatológica validada debéis poneros en contacto con la Agencia Estatal de Meteorología]